¡Regala cultura ! LIBRO BILBAO LA GENTE

Los últimos ejemplares del libro Bilbao La Gente a la venta en la librería Camara  de Bilbao.

Para hacerse una idea de su contenido os remitimos a las reseñas aparecidos en diversos medios.

EL CORREO Carlos Benito

EL PERIÓDICO Juli  Capella 

ELDIARIO.ES  Antonio Rivera

GALDE Santiago Burutxaga 

PERIÓDICO BILBAO J. A. Capetillo

RADIO EUSKADI BOULEBARD MAGAZINE Miriam Duque e Iñigo Lejarza

RADIO BILBAO Azul Tejerina

PERIFÉRICA Mikel Etxebarria

DERECHO A LA CIUDAD. IMANOL ZUBERO (bloque B del libro Bilbao,la gente.)

Las casi cuatrocientas paginas del libro  BILBAO, LA GENTE. están divididas en tres bloques:

A. Derecho a la participación ciudadana, B. Derecho a la ciudad, C. Derecho a la cultura.

Aquí os adelantamos el texto del bloque B

DERECHO A LA CIUDAD

Imanol Zubero. Sociólogo. Grupo de investigación CIVERSITY, UPV/EHU

[I] Derecho a la ciudad, decimos. También podríamos decir derechos en la ciudad, o ciudad con derechos. Este ha sido el fundamento histórico de las ciudades: ser un lugar de derechos, a diferencia de lo que ocurría en su exterior, más allá de las murallas que las delimitaban y protegían. “El aire de la ciudad te hace libre”, rezaba un proverbio medieval. Vivir en la ciudad liberaba a sus habitantes de las obligaciones impuestas por los señores feudales y, también, los protegía de las amenazas que acechaban en los bosques y páramos que las circundaban.

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Pero, ¿de qué libertad hablamos? ¿cuáles son los derechos que, de manera “natural”, florecen en las ciudades? Se trataba, inicialmente, de libertad económica (fijar tarifas, producir bienes, venderlos en el mercado) y de derechos civiles y políticos. La ciudad nace como “burgo” y su habitante característico es el “burgués”, el ciudadano autónomo que reivindica y defiende su derecho a la propiedad, a la seguridad jurídica, a la integridad física y al autogobierno.

Se trata de derechos fundamentales, irrenunciables, pero insuficientes. Con el paso del tiempo, las y los habitantes de las ciudades reclamaron también otros derechos, sociales y económicos, enarbolando la bandera no sólo de la ciudad libre sino, también, de la ciudad justa.

Como recuerda la filósofa Victoria Camps, lo que las personas quieren es poder ser libres, poder que no depende sólo del reconocimiento de unos determinados derechos, sino de una auténtica capacidad para ejercerlos. Y lo cierto es que hay situaciones sociales que impiden el ejercicio real de los derechos formalmente reconocidos: “No basta proclamar y asegurar constitucionalmente y con leyes positivas, la libertad civil y política de los ciudadanos. Sabemos que esa libertad es sólo formal, ya que el uso que puede hacer de ella el marginado y desposeído no es el mismo que le es dado al ciudadano satisfecho. Sin educación, sin salud, sin trabajo, todo aquello que hace de una persona una persona normal, la libertad es un adorno casi inútil.

[II] También Bilbao se ha construido, así: primero como ciudad burguesa, después, y progresivamente, como ciudad justa. El siglo XIX fue el momento en que ambas aspiraciones se desplegaron y se consolidaron, de manera definitiva, la primera, de forma incompleta, la segunda.

Miguel de Unamuno novela esa primera lucha por la ciudad libre en Paz en la guerra, publicada en 1897, en la que narra los efectos de la segunda guerra carlista en Bilbao, con el enfrentamiento entre el tradicionalismo extraurbano, representado por el personaje central de la novela, Ignacio, enrolado como voluntario en las filas carlistas, y la burguesía liberal, defensora del comercio y el progreso, encarnada por la familia Arana.

La segunda lucha, la lucha por la ciudad justa, es la que refleja Vicente Blasco Ibáñez en su novela El intruso (1904), en la que enfrenta dramáticamente a los nuevos actores sociales del Bilbao industrial:  por un lado, el proletariado de las minas y de los altos hornos, explotado por patronos y controlado por capataces; por otro, los capitanes de la industria, enriquecidos gracias al progreso industrial.

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[III] Conquistados los derechos civiles y políticos, recuperados tras la dictadura franquista y el retorno a la democracia, el último cuarto del siglo XX abre un tiempo de reivindicación y conquista de nuevos derechos sociales y económicos: derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, al medio ambiente, a la integración social…

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En los años setenta muchas madres y padres comienzan a organizarse en las AMPAs para, desde los centros escolares, defender el derecho a una educación democrática y de calidad. Al principio sin una base legal que reconociera y articulara su trabajo, fueron una iniciativa esencial para la consolidación de la escuela pública. A finales de esta década se organizaban también las primeras asociaciones formadas por familiares de personas con alguna discapacidad intelectual, reivindicando el derecho efectivo a la inclusión de todas las personas.

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A principios de los años ochenta, el empuje de profesionales de la salud muy ligados a la intervención en los barrios, que desarrollaban su trabajo en Centros de Planificación Familiar y Módulos Psicosociales o formadas y formados en Medicina Familiar y Comunitaria, se organizan a favor del derecho a la salud como un derecho universal sostenido por recursos públicos.

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A finales de los ochenta diversas organizaciones de solidaridad impulsaran la creación de partidas presupuestarias para la cooperación y ayuda al desarrollo en todos los niveles de la administración vasca. Por esta vía Bilbao, ciudad que aspiraba a ser justa, se abría a la dimensión de la justicia global. La continuidad de esta cooperación pública se verá enriquecida con multitud de iniciativas sociales, que llevarán la solidaridad de las bilbaínas o bilbaínos hasta los más remotos lugares del planeta.

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La década de los noventa se inaugura con la celebración colectiva de uno de los tesoros naturales de la ciudad: el Pagasarri. Objetivo clásico de miles de montañeros que, sobre todo los fines de semana, encaminaban sus pasos hacia su cima individualmente o en cuadrilla, a partir de 1991 la marcha popular al Pagasarri se convertirá en una cita anual masiva y festiva. Esta reapropiación ciudadana de un espacio común tan emblemático conocerá otro importante hito en 2001, cuando la iniciativa popular rescate para la ciudad y la provincia la fuente del Tarín y las antiguas neveras.

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Será también en los noventa cuando la economía social y solidaria, que ya funcionaba en Bilbao bajo la forma de una miríada de iniciativas diversas y de distinta escala, se articule en red, convirtiéndose con el paso del tiempo en una realidad esencial de cara a la construcción de una ciudad socialmente justa.

Y la historia de la construcción de los derechos en la ciudad, o de la ciudad con derechos, continuará durante el siglo XXI y hasta nuestros días. Nuevos fenómenos y realidades sociales, como el envejecimiento activo, la diversidad etnocultural o el drama de las personas refugiadas, darán lugar a nuevas respuestas ciudadanas, enraizadas en un dinamismo comunitario y barrial que nunca ha dejado de actuar como el auténtico corazón de la ciudad.

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[IV] El reconocido geógrafo urbano David Harvey escribe: “Si nuestro mundo urbano ha sido imaginado y luego hecho, puede ser re-imaginado y re-hecho. El inalienable derecho a la ciudad es algo por lo que vale la pena luchar. «El aire de la ciudad nos hace libres», solía decirse. Pues bien: hoy el aire está un poco contaminado; pero puede limpiarse”.

Las vecinas y vecinos de Bilbao saben mucho de aires contaminados que han podido limpiarse, de reconstrucciones tras catástrofes naturales y crisis industriales, de re-imaginar su ciudad en direcciones muchas veces improbables: ¿quién hubiera imaginado hace cuarenta años turistas, bicicletas, titanio, metro o piraguas en la Ría? Pero nada de todo lo hecho e imaginado, nada de lo re-hecho y re-imaginado, hubiera sido posible sin una ciudadanía dispuesta a ejercer su inalienable derecho a la ciudad.

Y este es el resultado. Una Bilbao plural, hija de las migraciones de ayer y de hoy, llamada a repensarse y reinventarse como una Bilbao TRANS- ciudad de umbrales, ciudad porosa, liminal, conjuntiva; ciudad rizoma, compleciudad; ciudad justa, multiversa; ciudad en construcción, de ciudadanía y de cuidadanía…

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Fotografías de Mikel Alonso

 

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LIBRO, BILBAO LA GENTE.Derecho a la participación ciudadana. Mikel Toral

Las casi cuatrocientas paginas del libro  BILBAO, LA GENTE. están divididas en tres bloques:

A. Derecho a la participación ciudadana, B. Derecho a la ciudad, C. Derecho a la cultura.

Aquí os adelantamos el texto del bloque A

DERECHO A LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Más que un derecho, reconocido extensa y legalmente hasta banalizarlo y casi hacerle perder su sentido, debiera ser una obligación. Es lo primero que me viene a la cabeza. Una obligación, una responsabilidad. Así lo entendieron miles de vecinos y vecinas de Bilbao a lo largo de estos cuarenta años de democracia municipal. Incluso lo hicieron ya antes, cuando comprometerse con la democracia era una actividad de riesgo.

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La ciudad es la gente

 Este libro, “Bilbao, la gente”, nace precisamente con el objetivo de dar visibilidad a las personas que, desde los diversos ámbitos de la vida, de su vida, se vieron instados a dedicar parte de ella a la defensa de intereses propios y compartidos. En este libro aparece el testimonio de personas que dan voz a otras muchas que, en más de una ocasión, pensaron que merecía la pena tanto esfuerzo. Y total, ¿para qué?, se habrán preguntado alguna vez. La respuesta, en parte, está en esta crónica de los últimos cuarenta años de Bilbao: porque la ciudad es su gente y la gente puede cambiar las cosas.

¿Hubiera sido posible el actual Bilbao, con sus luces y sus sombras, sin la entrega y compromiso de los militantes, activistas, voluntarios, socios, afiliados… de las diversas asociaciones, sindicatos, partidos y entidades?

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La ciudad son sus barrios

 La lucha por el cambio democrático empezó en los barrios más desfavorecidos. Rekalde y Otxarkoaga marcan la pauta desde la Transición, pero no han ido atrás el resto –Santutxu, Bolueta, Zurbaran, Uretamendi, San Ignacio, Deusto, Basurto, Zorroza,  Arangoiti, Peñascal, la Peña, Casco Viejo, San Francisco, Bilbao la vieja, Irala, Buya, Zabala, Indautxu, Arabella, Altamira, Mazustegi, Txurdinaga, Ribera, Miribilla, Olabega– que, desde sus asociaciones, han luchado por unas mejores condiciones de vida para sus vecinos. Es lo que Luis de la Cruz Salanova ha definido recientemente como barrionalismo. Ese compromiso con la democracia y la igualdad se refleja en los retos, dificultades y logros que narran analistas y dirigentes vecinales, como Igor Ahedo, Javier Muñoz, Javi del Vigo, Joseba Egiraun, Lucía Aguirre o Jokin Revilla, representando a varias generaciones sin las cuales los barrios de Bilbao no serían lo que hoy son.

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Feminizando la ciudad

 No es casual que este libro lo abra un texto sobre el feminismo de dos acreditadas historiadoras y militantes de ese movimiento. Pilar Pérez Fuentes y Mercedes Arbaiza hacen un recorrido histórico que arranca con una victoriosa batalla contra la penalización del aborto y acaba con la Huelga Feminista del 8 de Marzo, donde veteranas y jóvenes generaciones inundaron las calles de Bilbao dando ejemplo al mundo entero de cómo se defiende la causa de la igualdad. Por otra parte, Larraitz Zuazo pone el foco morado en la histórica “Batalla de Euskalduna”, recordando el papel de las mujeres trabajadoras en un mundo, aparentemente, de hombres.

 

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La transformación urbana: de la ciudad industrial a la de servicios

 Tampoco es casual que sea Bilbao la referencia de las luchas de los jubilados por unas pensiones dignas. Así lo cuenta Luis Alejos, sociólogo y veterano líder sindical que, como tantos otros, participó en las luchas obreras que tuvieron por escenario la ciudad industrial del siglo pasado. La misma de la que habla, a los ojos de su movimiento obrero, el historiador José Antonio Pérez. Dos experiencias y testimonios distintos para ilustrar una misma lección: con las conquistas sociales no se puede bajar la guardia porque nuevas amenazas, como la precariedad laboral, emergen entre la niebla de la ciudad oculta. Así, Oskar Arenas saca a la luz la realidad de los nuevos empleos vinculados a los nuevos nichos económicos de la ciudad de servicios: las kelis, los riders-glovo y sus injustas condiciones laborales.

La evolución económica de la Villa desde su fundación como centro comercial y portuario hasta conformarse como centro fabril y luego reconvertirse en ciudad de servicios, unido a la vertiginosa globalización da lugar a nuevos escenarios económicos y sociales y sus consiguientes respuestas. La sobreexplotación de los recursos naturales de la Villa y un modelo económico basado en el crecimiento sin límites provoca la aparición de un nuevo movimiento social urbano, el ecologista, que denuncia las agresiones al medio ambiente y plantea la necesidad de un nuevo modelo económico más sostenible como expresan Nieves Terán y Josetxo Álvarez y en esa batalla por un consumo más racional, más justo, de Km0 pueden coincidir con los representantes del comercio local.

Dice Jordi Borja “Comercio y ciudad son tan indisolubles como campo y naturaleza”. Desde su fundación Bilbao nace vinculado al comercio, es sabido que antes que villa fue mercado y así lo atestiguan los nombres de sus primigenias calles: Tendería, Carnicería Vieja… Javier Olmo y Ana Churruca describen el asociacionismo de los comerciantes que se enfrentan a los nuevos retos de un mundo global y plantean que el comercio es vida y sin él no hay ciudad.

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La paz en Euskadi pasa por Bilbao

Así titula su texto Isabel Urkijo y narra los esfuerzos de muchos vecinos de la Villa para conseguir la paz, desde las primeras manifestaciones contra el terrorismo hasta el final de ETA. A la par, ahí aparece la voluntaria disolución de la principal asociación pacifista, Gesto por la Paz. Bilbao ha sido el escenario de cientos de personas en cientos de concentraciones silenciosas durante demasiados años frente a la sinrazón de la violencia. La lucha por la paz no era solo la lucha contra ETA. Ni la mili con los milis ni el servicio militar obligatorio. Así lo entendieron miles de jóvenes vascos que alumbraron el más potente movimiento juvenil, el antimilitarista, protagonista de sonadas e imaginativas acciones. José Ignacio Royo es miembro de KEM-MOC, colectivo que sigue denunciando la injusticia de las guerras y cómo esas tan lejanas empiezan justo aquí.

 

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Participación es pluralidad

¿De dónde nace el compromiso? No hay una única fuente. Creencias sociales, religiosas, políticas o de otro tipo dan lugar a diferentes propuestas de compromiso con los más desfavorecidos. La esencia de la participación es la pluralidad. Cuando se pretende la representación absoluta de la sociedad, sea desde el poder o desde la calle, se desvirtúa la legitimidad democrática. El libro pretende reflejar esa pluralidad ideológica. En ese sentido, no podíamos obviar las actividades impulsadas por la Iglesia católica, sobre todo desde el compromiso de las comunidades cristianas de base y de su institución más conocida y reconocida socialmente: Cáritas. Jonatan García Rabadán y Ana Sofi Tellería así nos lo cuentan.

 

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Participación es diversidad

 La ciudad, por su naturaleza, ha sido sinónimo de diversidad, pero durante largos y oscuros tiempos no fue así para todos. Hubo ciudadanos de segunda que tuvieron que esconder su condición sexual para evitar su marginación social. Pero, como cuenta Inmaculada Mujika, “estamos en 2019, en Bilbao. Después de cuarenta años de lucha por el reconocimiento de la diversidad sexual y de género (DSG) podemos decir que la vida de las personas LGTBI+ ha cambiado a mejor y que la actitud y comportamiento de la Villa hacia las mismas es más abierta y receptiva”.


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Insistimos: la ciudad, más que un paisaje, es sobre todo su gente

 En 2019 nadie discute la gran transformación urbana de Bilbao. Es cierto que esa transformación no ha llegado con la misma intensidad a la periferia, pero los desequilibrios urbanísticos no son tan profundos como para que no se puedan revertir. Con todo, la brecha de la desigualdad se hace más manifiesta en el paisaje humano. Es manifiesta e invisible a la vez, porque el brillo del titanio oculta preocupantes y crecientes realidades: el empleo precario, la soledad de los mayores, la incertidumbre de los más jóvenes, la xenofobia y, por supuesto, las desigualdades entre barrios donde los indicadores de bienestar: salud, vivienda y empleo se reducen según nos alejamos del centro urbano.

Para seguir mejorando la ciudad se necesitan los esfuerzos de todos, los movimientos sociales urbanos y su participación en los asuntos públicos. Pero tampoco sería justo que, aunque el foco lo hayamos puesto en las iniciativas ciudadanas, nos olvidásemos de los concejales de la democracia. Su contribución al bienestar y la democracia municipal es innegable. Frente a las voces que desacreditan la política institucional, este libro parte de que la participación tiene dos vertientes complementarias: la social y la política. Obviar cualquiera de las dos no ayuda a mejorar la vida de la gente.

Los nuevos retos para el futuro dependen de que la histórica densidad asociativa bilbaína se renueve y de que al otro lado de la mesa siga habiendo una clase política dispuesta a escuchar, a dialogar y a asumir compromisos.

De tantas y tantas cosas habla este libro. De tantas y tantas personas, de tantas gentes con nombres y apellidos que ponen voz a esa ciudadanía activa que tanto queremos y necesitamos. Va por ellas.

*Las fotografías del libro son de Mikel Alonso  

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Bilbao, la gente.

 

 

Durante más de un año desde la asociación Cultura Abierta y el grupo de investigación de la UPV/EHU Civersity  hemos estado trabajando para sacar adelante una publicación que hiciese balance de los cuarenta años transcurridos desde  las primeras elecciones municipales democráticas (marzo de 1979) en Bilbao.

El fruto de este trabajo es el libro que presentaremos el 30 de marzo a las 7 de la tarde en Bilborock.

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Charla: Desigualdades y abstención electoral en Bilbao. 12 de febrero

¿Por qué vota un 82% en una sección de Abando y un 43% en Otxarkoaga?. Ésta es la pregunta que se intentará responder en la charla que la asociación Zubiak Eraikiz ha organizado en Otxarkoaga, sobre las desigualdades de inclusión en la vida política, un fenómeno que se da en muchas ciudades, también en Bilbao.
Enlaces relacionados:
Entrevista a Braulio Gómez
Estudio “Urnas vacías en los suburbios de las ciudades”
Reseña sobre el estudio: La abstención va por barrios
charla abstencion electoral

Eduard Miralles,IN MEMORIAM

Eduard Miralles, IN MEMORIAM.

En el tropel de los actos humanos, conocimiento, cosmovisiones y significaciones que expresan la cultura de una sociedad, la mayoría caminamos por su interior hombro con hombro sin apenas tocar el suelo, conducidos por la presión del flujo dominante. Con frecuencia, desconocemos la geografía cultural por la que transcurren nuestros días ni nos proponemos alterar el curso común o imaginar otros nuevos.

Luego están los exploradores. Entran y salen del trazado ordinario. Cuestionan y aseguran. Impugnan y aceptan. Crean y conservan. Sus exploraciones no surgen como ímpetu de lo individual sino como mediadoras de lo colectivo. Afortunadamente, no ha faltado (aún) en todo tiempo y materia gentes de esta casta especialista en el trazado de cartografías fértiles para el desarrollo social.

Eduard Miralles, de quien ahora nos duele su ausencia, encaja bien en esta categoría y participa con nombre propio en el panel intelectual de una generación característica y especialmente fecunda para la organización cultural de un tiempo que ha cabalgado entre dos siglos por encima los escombros del Muro de Berlín. Fue (es) una generación transicional entre dictadura y construcción democrática desde aquella cultura de destino en lo universal, los teleclubs y las fiestas nacionales bajo palio hacia el diseño y gestión de una gobernanza cultural participada, descentralizada y políglota, capaz de contener una forma mental democrática y regenerar conocimiento y capital cultural a la altura del fenomenal reto.

A lo largo de más de treinta años con especial presencia en el ámbito institucional, ha contribuido de manera destacada al desarrollo conceptual y a la traducción en hechos tangibles de términos hace no tanto tiempo difusos o inmaduros como espacio público, políticas culturales, proximidad, gestión cultural, centros cívicos, transversalidad, cooperación cultural, redes… Todos ellos atravesados por la diversidad ideológica sobre un saludable terreno de polémica donde aportaba hondura y rigor profesional con una práctica dilatada bajo siglas como Xarxa de Centres Cívics, CERC, Interacció, Xarxa Europea de Formación, UNESCO, Culture Action Europe, FEMP o, desde el año 2008, como la Fundación Interarts, de la que era presidente.

Kultura Abierta mantuvimos una relación entrañable con él, corazón y razón, embajador de la ‘Barcelona conectada’, defensor de identidades comprensivas y acogedoras de proyectos comunes transformadores de la realidad. En la coincidencia o la divergencia, su discurso nunca era deshabitado, siempre iluminador. Y compartíamos la convicción panorámica de que “las definiciones tradicionales de la cultura tanto desde una perspectiva ’sociológica’ como desde una perspectiva ‘antropológica’ ya no sirven. Hoy día los acentos se sitúan en la intersección entre ambas: en los procesos de producción simbólica de tipo comunitario, en el nuevo compromiso de los creadores con la ciudadanía”.

Eduard, no desapareces. Permanece tu recuerdo afectuoso, la huella de tus actos y la relectura de tus escritos. También, provocado por tu partida, la convicción amarga (ojalá que pasajera) de acertar siempre cuando se nos ensombrece el pensamiento, como a ti en 2016: “Barcelona no va bien. Cataluña no va bien. España no va bien. Europa no va bien. Brasil no va bien. Y en los Estados Unidos de América el voto de la ciudadanía puede acabar situando a un verdadero peligro público en la presidencia del país, si los astros no se conjuran para evitarlo. Astros contra los desastres. Como en la película de Lars von Trier, no sabemos dónde iremos a parar, pero cada vez falta menos”.

Et recordarem, amic, mestre.

CULTURA ABIERTA/KULTURA IREKIA